Comisión para la recreación de las tradiciones históricas del Corpus Christi de Tudela
 


 
Proyecto de aportaciones al proceso de recreación histórica. Año 2012

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Gigantes

Se incorporan 2 nuevos gigantes que inician el grupo “Gigantes del Reyno” que junto al grupo “Gigantes de las Tres culturas”, compuesto por los 6 gigantes: árabes, (Muza y Assona), judíos (Benjamín de Tudela y Solbella) y cristianos (Mosén Francés de Villaespesa y Doña Isabel de Ujué), participan en el Desfile barroco del Corpus de Tudela.

Estos 2 gigantes, que simbolizan al Reyno de Navarra, representan a: Carlos III “El Noble”, rey de Navarra, y su hija, la reina Doña Blanca I de Navarra, que van en la comitiva tras los gigantes cristianos (Mosén Francés de Villaespesa e Isabel de Ujué), es decir, en cuarto y último lugar.

Carlos III el Noble, rey de Navarra

Carlos de Évreux y de Valois nace en Mantes la Jolie (Francia) el 22 de julio de 1361 y fallece en Olite el 8 de septiembre de 1425.
Hijo del rey Carlos II “El Malo” de Navarra y de Juana de Valois. Fue rey propietario de Navarra, como Carlos III, (1387-1425), conde de Évreux (1387-1404) y duque de Nemours (1404-1425)
Se casó en 1374 con Leonor de Trastámara, hija del rey Enrique II de Castilla.
Le sucedió en el trono su hija Doña Blanca I de Navarra.
Carlos III tuvo gran predilección por Tudela, en la que residió largas temporadas y a la que colmó de numerosos privilegios, donaciones y mercedes.
Como mecenas de las artes realizó importantes obras de restauración y ampliación del Castillo de Tudela (años 1388 a 1396), al que transformó, sin perder su carácter de fortaleza, en un lujoso palacio y confortable residencia real.
Otorgó a Tudela numerosos privilegios como: el derecho a tomar el representante de la Ciudad de uno de los anillos del escudo en las coronaciones de los reyes; concesión a perpetuidad de una feria desde el 23 de julio al 16 de agosto; confirmación por parte del Rey de todos los privilegios que sus predecesores habían concedido a Tudela, especialmente el de su fuero y el de no pagar monedaje.
Pero, sobre todos ellos, destaca la concesión a Tudela del título de CIUDAD, otorgado en la misma el 20 de mayo de 1390.
Así mismo, durante su estancia en su Castillo, instituye en Tudela, el 20 de enero de 1423, el Principado de Viana para su nieto Carlos, título y propiedades que, a partir de entonces, ostentarían los príncipes herederos de Navarra.

Doña Blanca I de Navarra

Blanca de Évreux y de Trastámara nace en Pamplona en 1385 y fallece en Santa María la Real de Nieva el 3 de abril de 1441.
Fue la segunda hija del rey Carlos III “El Noble” de Navarra y de su esposa Leonor de Trastámara, hija del rey Enrique II de Castilla.
Fue reina consorte de Sicilia de 1401 a 1409 por su matrimonio con Martín, el Joven, hasta que enviudó.
En 1420 se casa con el infante Juan, después rey de Aragón como Juan II.
Fue reina propietaria de Navarra, como Blanca I, desde 1425 hasta su muerte. Fue madre de Carlos, Príncipe de Viana.

Carlos III "El Noble", Rey de Navarra
Doña Blanca I , Reina de Navarra
   
Bocetos: Aitor Calleja Unzu

Carlos III el Noble es representado con el atuendo que viste en la estatua yacente de su sepulcro de la Catedral de Pamplona. Su hija, Doña Blanca, es representada con idéntico ropaje, adornos y similar postura con que aparece en la escultura de la portada de la iglesia de Santa María la Real de Olite.
Como detalle identificativo de la personalidad de los personajes que representan los gigantes, Don Carlos va provisto de en centro real, rematado en flor de lys, en la mano derecha y lleva pergamino enrollado en la mano izquierda del que penden un sello céreo. En la parte visible del pergamino se lee: "Tudela, título de Ciudad”. También en el dedo anular de la mano derecha lleva un anillo con el escudo del Reyno de Navarra.

Dña. Blanca lleva en su mano derecha un cetro real, con remate en forma de flor de lys, que arranca de un cuadrado en cuyas cuatro caras aparecen: el escudo de Navarra; el escudo nobiliario de los Évreux; la "B" de Blanca que aparece en la clave de los arcos de las naves de la Catedral de Pamplona; y plumas de avestruz, que rodeando a la letra "B" figuran también en dichas claves.

La construcción de los nuevos gigantes, al igual que los otros seis del grupo de las tres Culturas, ya existentes, se encomienda a Aitor Calleja Unzu. Sus medidas y dimensiones, así como la categoría de ropajes y adornos serán, como mínimo, similar y en consonancia con los otros gigantes, ya existentes. El peso de los nuevos gigantes deberá aproximarse a los 40 kg. y no rebasar los 45 kg.


Grupo de cabezudos “El Demonio y los Pecados”

Se completa el grupo denominado: “El Demonio y los pecados”. Va situado en la comitiva delante de La Tarasca, acompañado por un grupo de músicos (gaiteros o chirimistas).

Se incorporan 7 pequeños cabezudos, con cabezas de quitar y poner, que representan los 7 pecados capitales (Soberbia, Avaricia, Lujuria, Ira, Gula, Envida y Pereza). Junto a ellos van los otros dos cabezudos que completan el grupo, representando al demonio y al pecado original, que ya participaron el año anterior.

Los cabezudos que representan a los pecados llevan el nombre de los mismos, delante y detrás del cabezudo, en la parte que apoya sobre el pecho y la espalda. Visten trajes barrocos populares de hombre y mujer.

Las cabezas que representan los pecados capitales, al igual que la del demonio y la del pecado original, han sido construidas en poliéster por Aitor Calleja Unzu.

Soberbia
Avaricia
Lujuria
Ira
Gula
Envidia
Pereza

 

Danzas del grupo de cabezudos "El Demonio y los Pecados"

Los ocho pecados y el demonio bailan dos danzas y un pasa calles; El demonio hace de director de las mismas, bailando alrededor de los pecados, introduciéndose en el centro cuando forman círculos, cruzándose entre ellos, etc.

El demonio, cuando baila en pareja, siempre lo hace con el cabezudo "Pecado Original", el más importante de todos.

Las danzas del grupo de cabezudos de "El Demonio y los pecados" son:

Pasacalles.
Los pecados danzan durante el recorrido del desfile un pasacalles y el demonio baila y se introduce entre ellos. También
el diablo hace de “capitán de la tropa pecadora” durante el desfile barroco, bien en el pasa calles bailado o aunque no medie la danza, haciendo pequeñas carreras para amenazar a la gente, seguido de los pecados; o en solitario, ejerciendo su papel de diablo: lanzando bravatas, emitiendo vocablos raros, haciendo amagos de ataque o gesticulando para producir temor. También, en algún momento, el demonio y los pecados rodean a La Tarasca y los tarasqueros, haciendo con ellos muestras de complicidad, celebración y enaltecimiento del Mal (La Tarasca) hasta que sean dispersados y espantados por “la Doncella”, que dice sus loas implorando la ayuda divina para ahuyentar “al Maligno y a sus seguidores”.

Trilogía del Bien y del Mal
Durante la realización de las “Escenas barrocas del Bien y del Mal” en la correspondiente parada del desfile, los cabezudos realizan tres danzas, contando con la participación de la Doncella en algún momento de su desarrollo.

Minué. El demonio tiene el protagonismo, junto al pecado original (pecado de soberbia del que emanan todos los demás), danzando alrededor de los pecados. El demonio manifiesta así su poder y jefatura indiscutible sobre los pecados, al que éstos reverencian y obedecen como su señor y dueño.

Folía de los pecados. Los pecados llevan el protagonismo y danzan entre ellos, haciendo ostentación y enaltecimiento del Mal. El demonio hace de maestro de ceremonias, supervisando y dirigiendo la danza.

Baile de la Mingrana. Tras la Folía tiene lugar la intervención de la Doncella, que toca con su estandarte a todos los pecados, convirtiéndolos a la Gracia y la Virtud. Los pecados se despojan de sus cabezas renunciando simbólicamente al Mal. La Doncella impone a cada uno, una banda con el nombre de la virtud opuesta a su pecado y bailan la Mingrana, como exaltación de la Gracia y homenaje simbólico a la Eucaristía.

Las cabezas que representan los pecados capitales, al igual que la del demonio y la del pecado original, han sido construidas en poliéster por Aitor Calleja Unzu.

 

Grupo de figurantes “La muerte calaña”

Tras el colectivo de la Tarasca va el grupo de “La muerte calaña”, cerrando la parte simbólica del desfile, que comienza con el grupo de cabezudos “El Demonio y los pecados”. Su posición, al final del ciclo simbólico del desfile, no es casual. Hace alusión al significado que la muerte tenía en el barroco, como recordatorio permanente a las gentes de la brevedad y fugacidad de la vida (“Tempus fugit”) y de su presencia inexorable (“Némini parco”).

El grupo está compuesto por 4 personas, vestidas, de pies a cabeza,rigurosamente de negro, y con la cara cubierta por un velo negro.

Iniciando el grupo va un componente llevando el estandarte de “La muerte calaña”, réplica del estandarte que conserva la Hermandad del Santo Sepulcro de Tudela y que se sacaba en la procesión barroca del Viernes Santo.

Detrás “La muerte”, que porta una guadaña y que moverá, a derecha e izquierda en varias ocasiones, queriendo representar “la siega de vidas”.

Cerrando el grupo dos portaestandartes, emparejados, portando sendos estandartes con las leyendas: “Némini parco” y “Tempus fugit”.

La actitud de los componentes de este grupo debe ser de absoluto silencio y sobriedad, nada grotesca, dando una sensación tétrica, de respeto y temor.

 

Estandarte de "La muerte calaña"

 

Parte delantera
Parte trasera
La parte delantera es una réplica a tamaño real del estandarte que conserva la Hermandad del Santo Sepulcro de Tudela y la trasera es un logotipo identificativo del grupo de figurantes, de nuevo diseño